Trinomio...la luz, tú y yo

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jueves, 4 de agosto de 2011

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En tu regazo me dejé flores blancas, para que siempre tengas olor puro cuando te levantes.
Quisiera gritar hoy en voz alta el reflejo de una mirada cristalina, los ojos de un hijo cuando te escucha e intenta aprender, la voz de una madre que aún rota, rescata sin dudarlo su mejor consuelo para darme felicidad de la única manera que sabe, siendo ella.
El recuerdo eterno, de los ojos de un hermano perdido, su azul incesante capaz de pintarlo todo.
Las palabras de aliento de tres personajes de fatigas, únicos e irrepetibles.
Abrir una ventana cada mañana e intentar ver luces por todas partes, el canto de unos pájaros siempre me da los buenos días, aunque este triste, contento o en cualquier situación.
Me conformo y me entusiasma ver colores aunque sean grises, de ellos también se aprende.
El cielo azul o de mil colores me recuerda que sigo vivo, respiro, me conciencio, miro alrededores que muchos no ven, pero me llenan, instalo en mi mente recuerdos perfectos suministrados
desde mis entrañas, no me engaño con la vida, la siento en todo su esplendor, lo bueno, lo malo, lo bello, lo efímero, lo interesante y calculado, las coincidencias y la belleza de un rostro anciano.
Me llena de calcio los huesos ver cuando mi pequeña se ríe, de algo sencillo, de cosas intranscendentes, o cuando se pone seria para decir algo que para ella es un misterio.
A pesar de todo, el sol sigue luciendo, aunque este detrás de una nube, algo que siempre he sabido pero no siempre se puede manifestar, porque si no, ya no seriamos uno mismo. Depués de
una gran tempestad siempre vuelve el agua serena, pero tras de sí, la tormenta ha dejado cadáveres, solo hay que intentar no ser uno de ellos, sobrevivir. Aunque a veces mires atrás y te veas reflejado en ellos, te recuerda que sigues vivo.
La música me invade cada centímetro de mi piel, me rasga o me hace subir la adrenalina más inverosímil aún con la canción más triste. Recuerdo cada mirada que he visto en mi vida, todas ellas, las he trillado cientos de veces, colocándolas cada una en su sitio, pintándolas de mil colores distintos.
Mis sonrisas no existen,unas pocas de ellas asoman cuando quiero, el resto, solo en mi interior donde las puedo masticar a mi más puro estilo, las lágrimas también, aunque ellas siempre se dejan ver más cuando brotan, porque no puedes disimularlas, ni quiero.
El más sencillo de los momentos me puede llenar tanto que me otorga cientos de días para seguir adelante, en mi interior, con la fachada pintada de sentimientos que no se pueden ocultar, solo dibujarlos en un rostro. Mi rostro, el que asome cada mañana, el reflejo de miles de cosas, buenas o malas.
Me conoce quien ha visto el reflejo de una luna llena compartida con el mar, sin poder decir ni una palabra, por miedo a romper la belleza de unas palabras sinceras.
Disfrazaría mariposas con piel de águila, solo para que el frío invierno no dañe su cálido y sensible tacto, para que no la devoren los halcones de la vida.
Si me quedo en silencio oigo el aire fresco, el calor más abrasante, el ruido más sereno, el de una flor agitada por una brisa, el de un corazón latiendo a cincuenta kilómetros.
Solo sabe quien me habita el viajero que pasa y nunca se aleja, ni del frío de mi invierno, ni del calor de mi hoguera.

                                                                     (by fran)

Para Isabel
                                                                                     

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